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Audio digital vs Audio analógico

audio digital

Diferencias entre grabar audio digital y audio analógico

Existe un debate en el mundo de la grabación de audio acerca de qué tipo de grabación es mejor: ¿con audio analógico o audio digital?

Es un debate que puede continuar durante toda la eternidad, pero, como muchos otros debates eternos, ambas opciones tienen mérito en su justa medida. Hay ventajas claras para ambos y el hecho de que pueden ser combinados con gran facilidad y conveniencia es muy alentador desde mi punto de vista.

El audio analógico

El audio analógico fue el primero en llegar y permaneció reinando durante muchas décadas. Desarrollado como una versión reducida de la rama de los equipamientos e innovaciones de comunicación militares, la grabación analógica ha visto la totalidad de la existencia de las industrias de grabación y ha sido aplicada efectivamente desde su origen. Los puntos fuertes del analógico son innumerables, no hay conversión de señal entre la consola y la grabadora, así que lo se escucha es lo que fue grabado tal cual, sin pérdida de claridad o fidelidad. El analógico también puede chocar mucho más fuerte con una señal de lo que puede el digital. Esto conlleva tener grabaciones de sonido más llenas que transmiten una sensación más orgánica.

El último punto es especialmente importante en el mundo del rock y el metal, en donde las bandas son normalmente más “ruidosas” en su estilo. A mis ojos, la cinta siempre será la reina cuando se trate de calidad de sonido.

El audio digital

El audio digital es el llamativo niño nuevo del barrio, pero el niño, de hecho, puede desarrollarse con bastante “sustancia”. Aunque sus puntos fuertes y débiles contrasten con el analógico en varias opciones, la grabación digital puede ser igualmente efectiva e incluso más dinámica que la analógica.

Grabar algo digitalmente te ofrece miles de oportunidades de edición que nunca serás capaz de tener en el mundo analógico. Desde grabar toma a toma, hasta tener tantas pistas disponibles como tu memoria te permita, puedes crear mucho con todas tus ideas y experimentación.

El hecho de que puedes duplicar fácilmente proyectos tú solo, es una gran ventaja para la opción digital. Los archivos se pueden transferir electrónicamente en vez de enviarlos por correo normal, o cargando con uno o varios carretes.

Sin mencionar que un carrete de 2” te va a costar unos 200€, que es la misma cantidad que puedes pagar por un disco duro portátil de 2 terabytes que puede tener miles de proyectos más que cualquier cinta conocida.

El mundo digital también se está volviendo muy bueno para sintetizar el mundo analógico, creando un analógico de otro analógico, si así lo deseas.

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Con las fuerzas inherentes y debilidades que ambas ramas poseen, el debate nunca quedará se acabará. Me gusta seguir viendo los distintos testimonios de cada bando, pues significa que tanto el analógico como el digital seguirán vivos y progresando mientras el audio sea grabado.

Añadir efectos a tu mezcla

Cómo añadir efectos a tu mezcla

añadir efectosDespués de que todo está perfecto en tu mix, el último paso es el añadir efectos. Esto es la cereza sobre la tarta de tu mezcla. Los efectos más básicos en DAWs incluirán reverb, delay, chorus, distorsión, filtro, flanger, etc.

Normalmente cuando estoy mezclando, se me ocurren nuevas ideas para efectos que quiero usar en algunos instrumentos o vocales (quizás reverb o delay que creo que quedaría bien en una parte determinada). Aquí es donde voy a otro canal individual y averiguo qué efectos quiero usar, qué canales usaré y cuándo.

Pero tienes que tener cuidado, es seguro usar el EQ y compression/gates para tus insertar efectos en el canal, pero cuando tienes que usar reverb, delay, etc. (Efectos que requieren mayor procesamiento) es recomendable que los uses como efectos de envío para evitar que tu PC reciba daños. Si sobrecargas el canal con muchos efectos de insert, se creará mayor procesamiento, ralentizará tu ordenador y posiblemente provoque que se cuelgue o se congele. Si usas VSTs, siempre hay una opción de “Congelar” el canal VST, eso te ahorrará mucho procesamiento también. Siempre puedes volver luego y “descongelar” el VST para editar la parte que necesitas. Eso es algo que me gusta hacer cuando uso VST en un proyecto, ya que es una gran herramienta para evitar cuelgues no deseados.

Después de hacer casa paso de la mezcla, me gusta escuchar una vez más y hacer cualquier ajuste necesario. En este momento puedo sentir que mi bombo carece de claridad, entonces puedo volver a mi EQ, cambiarlo y ver si queda mejor. Puede ser cualquier cosa.

También, GUARDA CONSTANTEMENTE cuando estés trabajando, y siempre “GUARDAR COMO” algo con lo que quieras experimentar que conlleven cambios drásticos. De esa manera, si te pasas, podrás volver desde donde empezaste y no perder ninguna mezcla con la que ya hubieras comenzado. Siempre puedes borrar el proyecto que hayas “Guardado como”. Muchos DAWs también tienen la opción de autoguardado y normalmente se puede configurar en varios intervalos de tiempo. Yo tengo mi autoguardado cada 5 minutos y probablemente guardo manualmente cada minuto. También haz una copia de tus archivos en otro disco diferente siempre que puedas.

Espero que esto sea un buen punto de inicio para algunos de vosotros creadores de mezclas que están intentando comenzar con todo.

Cómo elegir micrófonos para estudios de grabación

micrófonosSi estás interesado en micrófonos para estudios de grabación, este artículo seguro que te servirá de ayuda. Antes de nada tienes que entender que no existe el micrófono perfecto para estudios.

Un micrófono funcionará exactamente igual en un estudio que en la cocina de tu casa. Está claro que los resultados serán diferentes, y que debido a la sensibilidad, algunos no son aptos para actuaciones en directo.

Otro mito que tenemos que destruir es que hay micrófonos especiales para cada instrumento. No hay micrófonos para estudio de grabación especiales para guitarra, ni para baterías. Si el micrófono funciona correctamente, recogerá el sonido sin ningún problema. Puedes usar un micrófono “de guitarra” para la batería, y al revés. Lo único que importa es el sonido que quieres tener de cada instrumento, y para ello, no hay reglas. Puedes usarlo como mejor te parezca.

Sin tener en cuenta el presupuesto que quieras destinar a los micrófonos para estudio, mi consejo es que el Shure SM 57 no puede faltar de ninguna forma, y si tienes varios, mucho mejor. Yo he grabado con un Soundelux U99 y con un Royer R121, pero el Shure SM 57 se puede usar para cualquier instrumento, y su versatilidad es su cualidad más destacada. Estoy segura que en casi todos los Cds que has escuchado se ha utilizado al menos uno.

Aunque con el Shure se pueden grabar muchas cosas, es cierto que no sirve para todo. Lo que tienes que buscar en cualquiera de los micrófonos para estudio de grabación que existen en el mercado es el color que quieres recoger. Si eliges un micrófono incorrecto, tendrás que usar EQ posterior y seguramente nunca suene bien.

Como segundo micrófono podrás elegir de entre una amplia gama, y mi consejo es que sea completamente diferente al Shure SM 57. Podrías elegir un Technica AT 4050 Audio. Es genial para la voz, y consigue recoger un sonido “brillante”, y podría ser una buena pareja para tu otro micro, consiguiendo un color bastante agradable.

Está claro que cuantos más micros, menos usarás al mismo tiempo. Esto significa que si tienes 50, y los conoces perfectamente, elegirás los dos o tres que creas que te darán el sonido que buscas. El estilo de música a grabar será el que decida. Cuando tenemos sólo dos micrófonos, no hay opciones para elegir, y el sonido final de todas tus grabaciones serán muy semejantes. Una buena opción para el puesto de segundo micro es el AKG 414. Nuevos son un poco caros, pero quizás puedas conseguirlo de segunda mano.

Si necesitas micrófonos para estudio de grabación, nadie mejor que tú para elegir los dos imprescindibles. Elige que estilo de música vas a grabar más a menudo y confía en tu oído.

Tarjetas de sonido de un Home Studio. Consejos para músicos

tarjetas de sonidoEn anteriores artículos de LaCarne Magazine hemos hablado de casi todos los elementos imprescindibles en cuaquier home-studio, pero nos falta uno de los más importantes: Las tarjetas de sonido. Sin este elemento no podremos meter y sacar señales de audio en nuestro ordenador. Vamos a ver qué son y qué tipos existen.

Tarjetas de sonido

Siempre que hablemos en este apartado de tarjetas de sonido, nos estaremos refiriendo a tarjeta de sonido externa, o interna, pero no a la tarjeta de sonido integrada de nuestro PC o MAC. Es cierto que con éstas también se puede trabajar, pero la calidad y la flexibilidad difieren mucho de una tarjeta de sonido dedicada; por no hablar del tema de las latencias, las opciones de E/S (Entradas/Salidas), ruteos, etc…

Una tarjeta de sonido, por tanto, es un dispositivo que se encarga de la salida y la entrada de audio en nuestro ordenador, a través de un protocolo de comunicación que puede ser USB, Firewire, PCI, etc.. a través de un driver (controlador) normalmente propietario del propio fabricante.

Suelen disponer de numerosas E/S, potenciómetros y previos, así como de mezcladores vía software, que facilitan el trabajo con los diferentes secuenciadores y a la hora de monitorizar las señales.

La tarjeta se encarga de transformar nuestra señal analógica en digital, es decir, como se dice normalmente, en unos y ceros, a través de un convertidor analógico-digital (A/D) a la hora de meter señales en nuestro ordenador; y digital-analógico (D/A), a la hora de monitorizar señales o mezclas. Todas las tarjetas de sonido llevan este convertidor, a no ser que se emplee uno dedicado.

Además las tarjetas más caras y de más calidad, suelen llevar sistemas DSP que es el acrónimo de digital signal processor o lo que es lo mismo, procesador digital de señal. Este dispositivo se encarga de procesar gran parte de la información que maneja nuestra tarjeta de sonido, evitando así cargar de mucho trabajo nuestra CPU. Uno de los grandes problemas con los que solemos encontrarnos a la hora de trabajar con audio digital, es que las señales grabadas a mucha resolución contienen mucha información, y por ello suelen consumir bastantes recursos de nuestro ordenador.

Por eso se están imponiendo los sistemas DSP en las tarjetas de sonido. Para librar de gran parte del procesado a nuestras máquinas. Aunque estas cuestiones ya se van solventando gracias a los avances de la tecnología en el campo de la informática, ya que cada vez se hacen procesadores más potentes y rápidos.

Un claro ejemplo de sistemas DPS es ProTools, que en su versión HD (High Definition) emplea tarjetas PCI cargadas de DSP que se encargan de todo el procesado del secuenciador. Digamos que en estos sistemas, nuestra CPU prácticamente no se carga de trabajo, ya que para eso están estas tarjetas, que además nos permiten monitorizar a través de software sin apenas latencia.

Según el tipo de conexión que incorporan se pueden distinguir tres tipos fundamentalmente:

PCI  o PCIe

Son placas o circuitos integrados que se insertan en una ranura libre PCI o PCI Express de nuestro PC o MAC. Además suelen llevar un cable que va conectado a un módulo externo que es donde se hacen las conexiones. Este tipo de tarjetas suelen ser las elegidas en sistemas de sobremesa, ya que las latencias son mínimas con respecto a otros tipos, debido a la alta velocidad de transferencia de este protocolo, con respecto al USB o al Firewire. Un claro ejemplo de este tipo de sistema es el hardware que se emplea en los sistemas ProTools HD. En él encontramos las tarjetas que van insertadas en nuestro ordenador a través de PCI o PCIe; y a través de un cable conectamos el interface, que es como se llama comúnmente al aparato en el cual se hacen todas las conexiones (micrófonos, entradas de línea, etc…).

USB

Son tarjetas de sonido, normalmente de pequeño tamaño, que se conectan a nuestro ordenador simplemente a través de un cable estándar USB. Son la mejor opción para sistemas de grabación de pequeño tamaño como portátiles etc… Suelen tener pocas entradas, normalmente entre dos y cuatro. La ventaja de este tipo de tarjetas es que normalmente se alimentan a través del propio puerto USB con lo que nos ahorramos el tener que depender de una toma de corriente eléctrica para usarla.

Este tipo de configuración es idóneo por ejemplo si quieres realizar una grabación en tu local de ensayo o en un exterior, y no quieres depender de la corriente eléctrica. Solamente con tu portátil, tu tarjeta de sonido y un par de micrófonos, podrías afrontar la grabación de un ensayo de tu grupo, sin depender de ningún otro tipo de equipamiento externo.

Sin embargo, esta portabilidad tiene un precio, y es que la velocidad de transferencia de datos del USB es mucho más lento que el PCI, por lo que los tiempos de latencia se disparan mucho más. En este tipo de tarjetas se utiliza normalmente el estándar USB 1.1 con lo que la tasa de transferencia es de hasta 12 Mbps (1,5 MB/s); velocidad más que suficiente para transferir dos canales de entrada y dos de salida simultáneamente. Actualmente ya se está imponiendo el USB 2.0 y el más actual USB 3.0 que multiplican las velocidades del 1.1. Esperemos a ver como avanza la tecnología en este sentido.

Firewire

Son similares a las tarjetas USB pero el protocolo firewire es más rápido, con más ancho de banda y más estable que el USB (400 Mbit/s, 30 veces mayor que el USB 1.1 que tan solo tiene 12 Mbits/s). Esta velocidad en el caso del Firewire 400; ya que en la actualidad también existe el Firewire 800 que casi duplica esa velocidad.

Suelen tener muchos más canales de E/S con lo que manejan muchos más datos que las tarjetas USB de dos y cuatro canales. Normalmente las grandes marcas suelen construir sus tarjetas externas, y de mejor calidad, con firewire en vez de USB por este motivo.

Ahora bien, elegir uno u otro protocolo dependerá de nuestra preferencia personal, gusto o conectividad de nuestro ordenador que no siempre dispone de puertos firewire.

Sea cual sea nuestra elección, USB, Firewire o PCI; con cualquiera de estas tarjetas, nos aseguraremos de que nuestras grabaciones tendrán un mínimo de calidad. Todo ello dependerá de nuestro presupuesto, de la conectividad de nuestro ordenador y de nuestras preferencias personales a la hora de elegir una u otra.