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Musa, libertad de crear y soñar

musaEres un ángel vistiéndome de seda, no sé si la seda está dentro o fuera de mi cuerpo. Me estremezco de placer cuando te acercas y me soplas al oído, pedazos  del mismo cuadro que miro, sonidos del mismo paisaje que imagino y rocas mostrándome el camino.

Tú construiste mi mundo sólo con tu presencia. Con cada detalle me hiciste invisible de los fantasmas del miedo, y desde el infinito trajiste las respuestas a mis inquietudes.  ¿Cómo te encontré? Pues no lo sé, por ahí solo escuchaste mis llamados desde siempre ¿o ya estabas ahí esperando? Nunca vi tu rostro, pero te puedo imaginar bailando alrededor mío, con un anillo alrededor tuyo, que protege todo en ti.  Siento cuando te acercas, y te paseas a mi alrededor. Cuando te alejas me consumo en el vacío y siempre te voy a buscar. Eres el océano que me salva en mi naufragio, la llave que siempre abre las puertas más difíciles, para refugiarme dentro y encontrar los restos que al parecer siempre estuvieron ahí.

En las noches silenciosas y oscuras, cuando se me antoja que todo pende de un hilo, sueles despertar con más brillo en el farol que ilumina el laberinto, donde busco las partes que perdí por la explosión de una idea. Eres mi compañera nocturna que inspiras la soledad, llenando de vida lo que llamamos crear.

Mi corazón contempla tu voz al sacar de mí los sentimientos más puros, desde las lágrimas que sacan todo lo que guardo, hasta las alegrías más inocentes, esos momentos de felicidad pura, donde todo sólo fluye, y es la música donde el alma alcanza de manera más intima ese gran final por el que lucha el hombre, al recibir la inspiración de tu presencia y tu sentimiento poético.

Eres noble al quitarme las cadenas, noble al llenarme de conocimiento puro, sobre lo más valioso, me entregaste algo que cuidar y valorar, me entregaste la libertad de crear y soñar.

 

Un instante de rock en Sucre

rock en SucreUn instante de rock en Sucre

Era por el  año 98 cuando conocí al Julio, se hacía llamar El Negro. Este individuo cantaba y tocaba la guitarra, era fanático del rock nacional, y estaba enojado con la sociedad. Yo (Nano) también tocaba la guitarra y cantaba, nos conocimos por amigos de amigos, y con esos amigos decidimos hacer una banda llamada Amnesia (teníamos como 14 años, creo).

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En el bajo estaba el Gustavo, en la batería el Tico (Walter), yo en la guitarra, y en la voz el Negro. Juntos éramos pura dinamita, según nosotros, el único gran detalle era pues que no teníamos ni batería, ni bajo, ni micrófono, sólo teníamos guitarras acústicas, pero ni siquiera eran nuestras, eran de parientes de cada quién.

Al pasar el tiempo, el Negro y yo nos dimos cuenta que no sería posible crecer como banda si seguíamos ensayando en tales condiciones de instrumentos. El bajo se tocaba en otra guitarra, y la batería en pedazos de cajas de cartón (era muy limitante). Y así transcurrían los días, hasta que alguien escuchó nuestras plegarias, y encontramos un lugar donde ensayar con verdaderos instrumentos eléctricos.

El dueño se llamaba Gualberto, parecía un tipo vivido, tocaba un poco de todo, pero sus fuertes eran el teclado y la guitarra. Su lugar de ensayo era casi al frente de la casa donde ensayábamos (ahora sé que la casualidad no existe), y, al escuchar música en la casa de enfrente, no dudamos en tocar y preguntar si nos podría prestar o alquilar el lugar.

Él nos dijo que nos cobraría 25 bs por hora. Como era buen tipo, nos daba todo el estudio, no nos faltaba nada en la vida… eso sí, la batería era eléctrica, pero a nosotros no nos importaba, la cosa era seguir componiendo y ensayando algunos temas que nos gustaban. Fueron mis primeros pasos con la guitarra eléctrica y los efectos, y para todos era como descubrir la magia pura.

El Negro tenía pues sus cd’s y casettes originales de bandas como Llajwa, Loukass, Coda 3, Wapb´s, Lapsus, etc. Esos grupos eran la banda sonora de nuestros días…, bueno, también de nuestras primeras escapadas de casa y nuestros primeros tragos y cigarros. Poco a poco, y con el trascurso del tiempo, el Negro y yo fuimos cambiando a los amigos por músicos, como cada uno cambia sus prioridades (a veces una banda se convierte en una reunión de amigos más que en un ensayo de música). Fue así que conocimos al Viejo Vladi, el tipo más artista que conocí hasta entonces.

“Nunca nos dimos cuenta que era una época tan especial de rock en Sucre”

Tocaba de todo un poco, escribía y tocaba la guitarra increíble, además, como era un “viejo lobo de mar” en el tema de la música y las bandas, no tuvo otra que juntarse con nosotros, adolescentes y enfermos por hacer música. El Viejo, aparte de guiarnos por el buen camino, nos llenaba pues de historias de las bandas pilares del rock en Sucre. Además, él había formado parte de ese otro momento musical, bandas como Viuda Negra, NTN o LLajwa eran  mencionadas todo el tiempo, a parte de su propio camino musical.

Ya la banda formada, comenzamos a componer y a grabar. Psiquis era el nombre del grupo, y a mí me faltaban 3 años para terminar el colegio, y ya estábamos grabando nuestro primer disco que titulaba Demencia Consumada, mientras organizábamos conciertos en los aniversarios de colegios con otras bandas de todo tipo. Nunca nos dimos cuenta que era una época tan especial de rock en Sucre, donde bandas como La Logia ya la estaban rompiendo, y muchas otras estaban a punto de formarse o más bien definirse, como por ejemplo La Chiva, El silencio, Maldita Jakeca, Baél, Judas Letal, El Parque, Intemporal, Cicuta, etc. Había un ambiente ideal para las bandas. Todos nos prestábamos cosas como amplis, guitarras, bajos y hasta músicos. Los conciertos eran llenos de los propios integrantes de bandas y de sus amigos.

Luego los festivales organizados en la “Recoleta” (bellísimo lugar) y la cancha universitaria. Con el tiempo las bandas se animaron más a grabar, otras se fueron del ambiente, y los músicos empezaron a rotar. La ciudad ya quería escuchar a bandas locales y quería ir a esos conciertos, y hasta te compraban lo que habías grabado. Todo pasó sin darme cuenta de que estaba viviendo la mejor época del rock en Sucre. A partir de ahí, las bandas grabaron discos e hicieron giras, lograron que en Bolivia la gente conozca sus nombres y canten sus canciones.

Y bueno, mi amigo el Negro y yo nos peleamos por las ideas diferentes de la banda, y él se fue con otros amigos a formar Cicuta, y yo, junto al Viejo, formamos Intemporal. Al pasar un buen tiempo, el Negro y yo nos volvimos a encontrar en la banda más grande que dio Sucre, un isntante más de rock en Sucre: La Logia. Tocamos ahí un buen tiempo, y luego él se fue a Santa Cruz de la Sierra a trabajar de Abogánster, y yo me fui a La Paz a estudiar música…LA HISTORIA CONTINUARÁ.

TODAS LAS BANDAS MENCIONADAS CUENTAN CON DISCOS…

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El lugar de Nunca Jamás

Nunca Jamás La leyenda  dice que para llegar a este maravilloso lugar, Nunca Jamás, tienes que volar hasta lo más alto del cielo, girar en la segunda estrella a la derecha, y volar hasta el amanecer. Eso dice la leyenda, pero descubrí que hay un atajo, y no precisamente tienes que volar hasta lo más alto del cielo y tardarte la noche y el amanecer… Bueno, si quieres lo puedes hacer, ya solo depende de cada uno.

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¿Alguna vez te preguntaste por dónde ves más? ¿Por el microscopio o por el telescopio? Para mí la imaginación es más grande que el conocimiento, ya que con la imaginación puedes llegar donde tú quieras, mientras que el conocimiento te limita a tomar el minibús para llegar a donde quieres.

Aquí les cuento como descubrí este otro camino para llegar más rápido a este fascinante lugar de Nunca Jamás….

4 días atrás estaba tocando con la banda que más amo. Antes de empezar yo estaba nervioso y estresado como siempre. El lugar es un café arte con unas cuantas mesas y un lugar reducido para tocar, y en las paredes hay cuadros que son expuestos al público por semanas.  La primera vez que tocamos ahí eran cuadros de instrumentos musicales, esta vez los cuadros eran más contemporáneos y eróticos.

Cuando llegamos al lugar no había mucha gente, solo un par de amigos y otro par de conocidos (ahora canto y toco la guitarra en la banda). Esperando a que lleagara más gente, por fin llegó el momento de tocar. Nos pusimos los instrumentos, y después de unos minutos de Jam empezamos el reper, y a cerrar por completo los ojos (cuando miro a la gente me distraigo muchísimo). Tocamos como 10 minutos, cuando de repente un calor acariciaba mi cara.

No sé si era de los nervios o de las muchas ganas que tenía de tocar, pero directamente me teletransporté al fondo de mí. Ahí donde antes simplemente lograba llegar a sentir sonidos, colores y sensaciones… Ahora los veía!!  No sé si era el inconsciente pero podía vivir imágenes claras. Lo abstracto se hacía más claro, podía sentir el mundo en que estaba envuelto, animales grandes como dinosaurios donde te subes, y flotas o vuelas. El aire lleno de espectros cariocas, animales de todos los colores y tamaños, y bichos raros con caras grandes

Entrar en uno mismo y cerrar los ojos, disfrutar de tocar escuchando los bajos, efectos, tambores, platillos, miradas, sintiendo lo que los otros sienten, sacar todo lo malo de nuestros cuerpos y nuestras almas… Es ahí donde nos encontramos como los seres que somos, niños sin responsabilidades, sin reglas, sin odio, sin egoísmo, viviendo miles de aventuras…, así como niños perdidos donde nada nos hace crecer, nada nos infecta de cosas negativas y mundanas, donde nuestro cuerpo es una estrella y nuestro mundo está dentro de ella. Ese lugar que nos protege de todo mal y nos ayuda a olvidar las cosas feas del pasado, donde de una sonrisa honesta nacen hadas que tejen las aguas, la escarcha, las flores, la luz, la nieve y las ganas de quedarte ahí para siempre y no volver nunca jamás. Desde ahí…, a donde pertenecemos.

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Temple Diablo y el Charango

charango¿Qué es el Temple Diablo?

Se preguntarán por qué este sector se llama “Temple Diablo”, no? Pues bien, cuando era changuito inocente, libre del mundo, antes de aprender a leer y escribir, con mucha sed de llenar mi alma y mi cuerpo de sonidos, de colorear mi mente con fantasías sonoras, escuché por primera vez un sonido que marcó mi vida para siempre.

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Era una fiesta de pueblo en Uncía (norte Potosí) con mucha comida, bebida, sacrificios de animales y, por supuesto, baile y música. Estaba sentado en las faldas de mi padre cuando sucedió, fue al final de la tarde cuando escuché de entre toda la bulla del bla bla de la gente, que además hablaban en quechua, el aleteo de una mariposa de lata que saltaba torpemente al mismo tiempo que intentaba volar rápidamente, y me llenaba de colorido todo mi mundo en ese momento.

No sé si el color en las figuras de la ropa de los campesinos danzantes me llevaba  a imaginar tal suceso, o simplemente era el embrujo del sonido que salía de la boca del pecho de un campesino. Alrededor de la boca, un pedazo de madera que el campesino cuidaba como un bebé, pero al mismo tiempo movía las dos manos, una más que la otra, sin soltar la madera, aún así bailaba y hacía que bailen todos. Esas imágenes se me quedaron para siempre junto al sonido.

Claro, años después me di cuenta que era un Charango, y que siempre se tocaba a la altura del pecho por comodidad, y que esa boca era en realidad por donde salía el sonido del instrumento y no del amigo que tocaba. Además que era un charango más chiquito que los demás, que tenía cuerdas de metal, que tiene muchísimas leyendas fascinantes, a la cual se le atribuye el nombre y principalmente que este “temple” solo era uno de muchos temples, uno muy especial para mí.

“Temple Diablo” cuando el charango canta y hace las melodías al mismo tiempo. Fue así que mi curiosidad por el charango, y mi fascinación por el “temple diablo” en particular, que me mandaron a ponerle titulo a este sector y contarles sobre este hermoso instrumento

El Charango

Instrumento musical de cuerda que probablemente sea el más popular a lo largo de la cordillera andina. Esta gran difusión se debe quizás en parte a lo “portátil” del instrumento y sobre todo a su sonoridad. En la mayoría de los instrumentos cordófonos, las cuerdas se suceden en progresión regular, es decir, de los graves a los agudos siguiendo así una afinación única. En el charango no se respeta ese orden, y las afinaciones varían de acuerdo a la situación geográfica y cultural. Por ejemplo, existe una afinación o “temple pascua” utilizado desde el carnaval hasta Pascua, para la fiesta del 3 de mayo, fiesta de la cruz, se utiliza el “kimsa temple” (todos con sus ritmos característicos). Cuando el charango canta o hace la melodía nos referimos al “temple diablo”, muy difundido en las poblaciones mineras de Llallagua, Uncia y Chayanta.

La sensación armónica, la densidad sonora y los colores tímbricos, son componentes no mensurables y menos representables, y su distinción auditiva responde en gran medida a una percepción “cultural” del sonido musical (no suena lo mismo en ningún pueblo, ciudad o país).

“En el charango las afinaciones varían de acuerdo a la situación geográfica y cultural.”

Por lo general, el charango tiene cinco cuerdas dobles, es decir, cinco pares de cuerdas, aunque en Perú, en la zona de Ayacucho, se estila 4 cuerdas simples: dos a cada extremo, y uno doble, “octaveado”, en medio. Los de caja cavada (o “laukeado”, por su parecido al laúd), son más comunes en Bolivia, mientras que en Perú son laminados, por lo que comúnmente se dice que parece una pequeña guitarrilla.

Existen también charangos muy pequeños como el Walaycho, Maulincho o Chillador. Tambien charangos grandes como el Roncoco, Khonkhota y Charango mediano o mediana. El charanguista boliviano Ariel Villazón tiene una teoría interesante sobre el origen del charango. Él piensa que su origen resultó de una variante directa del Timple (Guitarra pequeña) de las Islas canarias, es decir que el charango es un timple Canario modificado.

Las similitudes con la Vihuela y la Mandolina no parecen ser tan contundentes como las que tiene con el timple canario. Su hipótesis se basa en tres puntos clave: primero, la construcción y el tamaño son idénticos; segundo, las notas son las mismas en algunas de sus afinaciones; y por último, el propio término “charango” proviene de las “charangas españolas”, que son parecidas a las tunas o comparsas. Posiblemente los emigrantes hispanos solían interpretar en sus comparsas (charangas) acompañados de timples. De ahí el nombre de «charango».

Otra coincidencia adicional y clara se puede observar en la forma abombada de la caja de resonancia del instrumento. También sugiere que la evolución desde el timple al charango se dio cuando los materiales para encordar cambiaron de tripa de animal a Nylon, y otros o seguramente a algún constructor se le ocurrió, al sustituir las cuerdas de tripa de gato por las de nylon, duplicar la cantidad de cuerdas para mejorar su sonoridad, siendo la única novedad la MÍ octava del centro.

Como fuera, todo esto sucedió durante la época colonial. Recién en los años 50, el charango comienza a ganar popularidad en la ciudades grandes, donde era despreciado por sus orígenes campesinos.